HISTORIA

Todo empezó con un grupo de personas que comenzaba a darle forma a una ilusión. El 18 de septiembre de 1941, el primer Secretario de Actas del club, José Abreste, escribió una frase en la caratula del Libro del club: “Todo libro perteneciente al club es cosa sagrada. Se ruega conservarlo siempre limpio y sano por el bien de Nuestro Club”. Con el correr de los años ese pedido se fue haciendo cada vez más sagrado. Los partidos, los goles, las alegrías y las tristezas se ha convertido en una pasión en constante crecimiento que sólo se puede definir con cuatro palabras: Club Deportivo Estudiantes Unidos.

El 27 de abril de 1941 nacía el club que, con el paso del tiempo, se ha convertido en el club más grande de Bariloche a nivel deportivo e institucional. Con títulos locales, participaciones federales en Argentino B y Torneo del Interior, con enseñanza en todas las categorías formativas, desde los más chicos a los más grandes, jugadores nacidos en el club y triunfando en estos momentos en equipos grandes del país como lo es Fausto Grillo en Vélez y Diego Venturi en Defensa y Justicia. Además jugadores en formación que también se encuentran buscando sus sueños en el fútbol grande; y, con el honor de contar con otras disciplinas como el hockey que tanto orgullo y logros nos ha dado, por sólo mencionar las que se encuentran en vigencia en la actualidad, sin tener en cuenta las disciplinas, como el básquet, el fútbol femenino y el taekwondo que han pasado y ya no están.

Eso, claro, sin contar el constante e incesable crecimiento institucional en materia dirigencial e institucional, con una infraestructura que ningún club de la ciudad posee. Estudiantes se enorgullece de poder contar en el predio de John O’Connor 1190 con una cancha reglamentaria de césped natural (la única de Bariloche habilitada por el Consejo Federal para jugar torneos Argentinos, además del Estadio Municipal), con un gimnasio polideportivo que es un lujo, un quincho con un buffet que sigue creciendo, vestuarios de primer nivel y la reciente y magnífica cancha de césped sintético.

A eso, se le suma el gran trabajo en equipo de la “Familia Pincha”: la Comisión Directiva, la Sub Comisión de Fútbol, la Comisión de Madres, la Comisión de Fútbol Infantil y el Hockey. Una familia teñida de rojo y blanco que sigue tirando día a día para el mismo lado, el lado Pincha.

Una vida llena de gloria deportiva e institucional que, sin dudas, seguirá escribiendo miles y miles de capítulos más, que saldrán desde los diferentes campos de juego y se irán conservando en las páginas de cada diario, de cada web o de cada libro. De esos libros que, por allá por 1941, trataban de “sagrados”. Tan sagrados como el amor por la camiseta Pincha.